
Jack y Robert no son iguales.
Dos hombres se miran de frente. Tienen casi la misma altura, edad similar y llevan el pelo hacia atrás.
El de la izquierda, con un edificio detrás, viste chaqueta de cuadros y polo negro.
El de la derecha está delante de un coche aparcado frente al edificio. Lleva camisa de cuellos grandes y chaleco negro.
Mira a los ojos del otro hombre sin expresión, con la frente lisa y la boca cerrada, lo que hace que se le marque una arruga debajo de la boca.
El hombre de la chaqueta, que es un poco más bajito, le devuelve la mirada con los ojos medio cerrados.
Y ahí están los dos.
1 comentarios:
En la vida, tan importante es aprender a sonreír como a mirar con desprecio
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